Hablando de la santidad, lo primero que tenemos que considerar es que, nuestro entorno no es necesaria mente eso, “santo”. Vivimos en un mundo donde la vida cristiana cada vez parece más imposible, yo mismo me he sentido arrasado y abatido por esta situación, nuestros valores chocan fuertemente con los “valores de la sociedad actual”, somos incompatibles. Y el gran problema es que, nos vemos de manera constante incontrolablemente seducidos por el pecado por causa de nuestra naturaleza carnal, pareciera que no hay ya forma de seguir avante en esta lucha contra el mal y el pecado, muchos se ven obligados a desarrollar tipos de teología donde puedan liberarse de alguna manera de la culpa, justificando un poco la flexibilidad para pecar. Esta es una razón por la que la teología liberal tiene tanta aceptación, hoy, principalmente en Latinoamérica.
Pero ciertamente nadie puede cambiar lo que Dios es, Dios es santo, no existe manera, ni formando nuevas doctrinas de hacer mutar la naturaleza de Dios, Dios es inmutablemente lo que Él es, Dios es inmutablemente Santo.
A.W. Tozer, halando de la santidad comenta una definición: Santo es la forma en que Dios es. Para ser santo, Él no se conforma a unas normas. Él mismo es la norma. Él es absolutamente santo, con una plenitud incomparable e infinita de pureza que es incapaz de ser distinta a como es. Porque Él es santo, sus atributos son santos; es decir, que cuando pensamos como perteneciente a Dios, debemos pensarlo como santo.
Pablo habla aquí en el contexto de ser imitadores de Dios, que andemos en amor y no en corrupción y pecado ya que esto no conviene a aquellos que son santos, es decir, para ser imitador de Dios, la santidad, como el amor, es premisa ya que Dios es santo, de manera que, si no fuera santo, en su contraste tampoco puede ser amor.
No es conveniente, por tanto, desatender la demanda de “sed santos”, mucho menos buscar la manera de justificar la indiferencia. Más bien, si la en la Biblia está escrito, buscar también en la Biblia la forma y el medio, o más bien dicho la fuente.
La porción inicia con “Sed, pues, imitadores”, esta porción es muy difícil de comprender en la traducción tradicional o al leerla aislada del contexto, pues ¿Cómo llegaremos a imitar de manera correcta a tal patrón, incomprensible e infinito en todo lo que es bueno? ¡Dios! Obviamente jamás llegaremos a ser como Él en el sentido de crear cuerpos cósmicos y sustentarlos, en el sentido de elaborar un plan de redención tan perfecto y mucho menos ejecutarlo, es imposible llegar a ser como Dios en ese aspecto, pero si es posible llegar a la altura de su demanda, primero, si observamos que se trata de ser imitadores de la virtud moral en la máxima forma que nuestra finitud nos permita, y segundo, si entendemos que no se trata de un cambio inmediato como el aspecto legal, sino más bien de un proceso. La frase “Sed pues imitadores de Dios” también se puede traducir, “estén constantemente llegando a ser imitadores de Dios”, otros aspectos que sería bueno tener en mente pueden ser; a. Fuimos creados a su misma imagen, b. Su gracia es suficiente, y c. El don del Espíritu nos regenera, y es Él mismo, su Espíritu, quien pule nuestra forma caída y golpeada hasta que resurge la bella forma original de la creación, pura y santa.
Una marca característica ha sido la santidad, busquemos pues, al atender los siguientes puntos, un fogoso resurgimiento de santidad.
Introducción de sermón.
Abraham león.









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