Por: Douglas Jocobsen

¿Que es el pentecostalismo?
Si bien el pentecostalismo se ha convertido en un enorme fenomeno global, la definicion de que es exactamente lo que hace que una persona sea pentecostal es todavia poco clara. El pentecostalismo no se define institucionalmente de la misma manera, por ejemplo como lo es el catocilismo romano. Por lo tanto, la membresia o la falta de membresia en una organizacion pentecostal no es un medio suficiente para diferenciar a los creyentes pentecostales, de los no pentecostales. El pentecostalismo tambien difiere de grupos como las iglesias luteranas y reformadas, que tienen cuerpos de documuentos teologicos normativos, como los credos y catecismos, que delinean los limites de creencias de esos movimientos. El pentecostalismo es mas fluido que cualquiera de estas alternativas.
La cuestion de que hace a una persona pentecostal tambien se complica por las formas en que algunas personas dentro del movimiento pentecostal intentan trazar lineas entre quien es y quien no es un pentecostal “real”. Por lo tanto, algunos creyentes pentecostales ( y los eruditos que los estudian) quieren limitar el uso del termino pentecostal, aplicandolo solo a un puñado de denominaciones iniciadas durante las primeras dos o tres decadas del siglo veinte. Estas denominaciones incluidos grupos tales como las Asambleas de Dios, ls Iglesia de Dios (con sede en Cleveland, Tennessee) y la Iglesia de Dios en Cristo, a menudo se le llaman iglesias “pentecostales clasicas”. Las personas que restringen el termino pentecostal de esta manera se refieren a otros creyentes de tipo pentecostal como cristianos “carismaticos”, “neo-pentecostales” o “tercera ola”. Existe una logica historica en esta division de etiquetas, ya que las iglesias pentecostales clasicas representan la primera capa de institucionalizacion que aparecio dentro del movimiento, pero subestima la considerable cantidad de similitud y coincidencias que existen entre todos los creyentes pentecostales, carismaticos y de la tercera ola. En este trabajo, el termino pentecostalismo se usa de manera mas amplia para referirse a todos estos grupos.
Sin embargo todavia necesitamos determinar que es lo que hace a cada uno de estos grupos “pentecostal”. ¿Y que es lo que los distingue de la amplia variedad de las otras tradiciones cristianas que existen en el mundo?
Primero, el pentecostalismo es la fe centrada en el Espiritu. Es la creencia en el poder actual del Espiritu Santo, para obrar milagros y cambiar sobrenaturalmente las vidas. Practicamente todos los cristianos creen en el Espiritu Santo, pero los pentecostales perciben el Espiritu con mayor intensidad y esperan que el Espiritu actue de manera mas visible y dramatica. En terminos de practicas religiosas, la habilidad inspirada por el Espiritu para hablar en “lenguas” (tambien conocida como “glosolalia”) es lo que hace diferente al pentecostalismo. Este es tanto el caso que a veces se hace referencia al pentecostalismo simplemente como “el movimiento de lenguas”.
Para los observadores externos, hablar en lenguas puede parecer un balbuceo sin sentido, y apoyando esta vision, los lingüistas nunca han podido descifrar ninguna estructura gramatical subyacente al estudiar ejemplos de glosolalia registrados. Pero los creyentes pentecostales estan convencidos de que hablar en lenguas es una froma especial de comunicacion inspirada por Dios, y derivan un significado profundo de la experiencia. Incluso si hablar en lenguas no es un idioma en el sentido habitual del termino, ocurre algo significativo cuando las personas se involucran en el.
Dentro del amplio movimiento pentecostal, y especialmente dentro de las denominaciones pentecostales mas antiguas, a menudo se entiende que hablar en lenguas es la señal visible o manifestacion de una experiencia mas profunda llamada “el bautismo del Espiritu Santo”. Diferentes grupos pentecostales explican este bautismo de diferentes maneras, pero la mayoria esta de acuerdo en que el bautismo del Espiritu es un influjo distinto y unico del Espiritu de Dios que cambia poderosamente a la persona que lo experimenta.
Cuando el Espiritu de Dios entra en una persona, hace vibrar tanto el cuerpo, como el alma. Una de las descripciones en primera persona mas famosa del bautismo del Espiritu, acompañada en lenguas, proviene de los escritos de William Darham, quien recibio la experiencia en el avivamiento de la Calle Azusa en 1906. Durham escribio:
“Me sorprendio la inmensa plenitud del poder, y me hundio de bajo de el. Durante tres horas obro maravillosamente en mi. Mi cuerpo fue trabajado en secciones, una seccion a la vez, e incluso la piel de mi cara se sacudio y sacudio y finalmente senti mi mandibula inferior que comenzaba a temblar de una manera extraña. Esto continuo durante algun tiempo, cuando finalmente mi garganta comenzo a agrandarse y senti que mis organos vocales estaban, por asi decirlo, en una forma diferente. ¡Oh, que extraño y maravilloso fue! y cuan bendecido fue estar asi en las manos de Dios. Y por ultimo, senti que mi lengua comenzaba a moverse y que mis labios producian sonidos extraños que no se originaban en mi mente, y en unos minutos escuche al pastor Seymour decir: “Ya paso”. (William H. Durham, “Testimonio personal del pastor Durham”. Testimonio pentecostal 1, [No. 3]. [1909]:7. (Falta la primera pagina de la unica copia exisente de este numero de la revista de Durham, por lo que no se puede saber con certeza el numero y la fecha del volumen).
No solo importa la experiencia del momento, sino el cambio duradero provocado por el bautismo del Espiritu. Los creyentes pentecostales a menudo hablan de un cambio permanente en su fe y caracter, de una conciencia radicalmente profunda de la presencia de Dios en sus vidas, y de un nuevo sentido de poder para el ministerio que no se desvanece con el tiempo. Por supuesto, no todos los pentecostales enseñan el bautismo exactamente de la misma manera, y algunos pentecostales ni si quiera usan el termino “el bautismo en el Espiritu” para referirse a lo que experimentan. Muchas personas involucradas en los movimientos carismaticos y neo-pentecostales mas recientemente desarrollados que son prominentes en el mundo occidental, junto con muchos miembros de las diferentes iglesias independientes pentecostales y de tipo pentecostal que han surgido en Africa y Asia durante el ultimo medio siglo utilizan la frase ‘el bautismo en el Espiritu’ solo con moderacion.
Pero incluso si las palabras difieren, en todos estos grupos queda una apertura especial a la obra del Espiritu y la expectativa de que el Espiritu pueda entrar de manera unica en la vida de los individuos de manera que mas o menos reproduzca lo que llaman las denominaciones pentecostales tradicionales “el bautismo en el Espiritu”. Ademas de las lenguas y el bautismo en el Espiritu, los pentecostales tambien ponen un enfasis significativo en lo que el Nuevo Testamento llama los ‘dones del Espiritu” y otras señales milagrosas del poder del Espiritu. En 1 Corintios 12:8-10, Pablo enumera estos dones del Espiritu como sabiduria, conocimiento, fe, sanidad, milagros, profecia, discernimiento de espiritus, lenguas y la interpretacion de lenguas. En otra lista al final del evangelio de Marcos (16:17-18) dice que los seguidores de Cristo podrian expulsar demonios, hablar nuevas lenguas, recoger serpientes y beber venenomortal y no recibir daño, poner manos sobre los enfermos y sanarlos.
Los pentecostales suponen que todos estos poderes milagrosos, y posiblemente mas, estan disponibles para los cristianos de la misma manera que el Nuevo Testamento dice que estaban disponibles para los cristianos del primer siglo. La razon por la que otros cristianos contemporaneos no poseen estos dones en la misma abundancia es simplemente que no los buscan. En resumen, entonces los pentecostales son creyentes cristianos conscientes del Espiritu, llenos del Espiritu y potenciados por el Espiritu. En contraste con otros grupos o iglesias que enfatizan la doctrina o la practica moral, los pentecostales enfatizan la afectividad. Lo que importa es la experiencia de Dios: el poder del Espiritu que se siente en el mundo, en la iglesia y en la propia vida. Los pentecostales creen que la doctrina y la etica son importantes, pero la base de la fe pentecostal es experencial. Es la fe viva en un Dios vivo, un Dios que puede intervenir milagrosamente, de manera palpable en el mundo, es lo que define la orientacion pentecostal de la fe.
Significado de la teologia dentro de la fe pentecostal Si la experiencia es tan central para el pentecostalismo. ¿Que implica esto sobre el ambito de las ideas? ¿Son las ideas simplemente superfluas? ¿Es la teologia en algun sentido necesaria para la fe pentecostal? Si es asi, ¿Que papel juega la teologia?.
Los retratos populares del pentecostalismo a menudo implican que la teologia esta virtualmente ausente en este movimiento. Sugieren que el enfasis del pentecostalismo en lo emotivo esta en contraste con lo intelectual. Los dones estan en guerra entre si; la mente contra el corazon, y dentro del pentecostalismo, el corazon siempre gana. Si uno acepta tal caricatura, la frase “teologia pentecostal” probablemente parecera un oximoron. Pero la verdad es que los cristianos pentecostales si piensan en su fe. Siempre lo han hecho. Se han involucrado en la reflexion teologica desde el comienzo del movimiento, y continuan haciendolo hoy. El estereotipo popular es incorrecto.
No hay duda de que los afectos espirituales son muy importantes dentro del pentecostalismo, pero ese enfasis en la fe experencial no requiere de una disminucion concomitante del intelecto o un rechazo de la teologia. De hecho uno podria incluso llegar argumentar que, aparte de la teologia, el pentecostalismo no existiria. No es necesariamente la singularidad de sus experiencias lo que disntingue a los pentecostales; Es la forma en que esas experiencias son categorizadas y definidas teologicamente. Otros cristianos han experimentado la milagrosa habilidad de Dios para sanar. Otros han experimentado la llenura del Espiritu. Otros incluso han hablado en lenguas. Lo que hace diferente al pentecostalismo es la forma en que este movimiento habla sobre esas experiencias, nombrandolas y agrupandolas de una manera que otros grupos no lo hacen.
La experiencia religiosa puede ser extraordinariamente poderosa, pero la experiencia religiosa por si sola no puede producir un movimiento. Un movimiento requiere de definir lo que representa y de las palabras para describirse asi mismo hacia los demas. Las palabras a menudo estan relacionadas a la experiencia, pero no son lo mismo. Las palabras explican y describen la experiencia, y al hacerlo, proporcionan modelos que pueden ayudar a las personas a evaluar sus propias experiencias y a veces pueden alentar a las personas a que tengan esas experiencias. Dentro de los movimientos religiosos las palabras tambien pueden situar las experiencias dentro de una comprension mas amplia de quien es Dios, como se comprende el mundo y lo que significa ser humano. Todos estos usos de las palabras tomadas juntos constituyen el campo de la teologia, y otodos los movimientos religiosos –pentecostales incluidos– tienen su teologia o teologias para guiarse en su camino.
Pero hay un giro. A pesar de que los pentecostales usan palabras teologicas para dar sentido a su fe, los pentecostales siempre han sido sospechosos de las palabras al mismo tiempo. De hecho, el movimiento pentecostal fue hasta cierto punto nacido como una protesta contra la dependencia excesiva de las palabras. Tal vez con mayor precision, el pentecostalismo fue una protesta contra el uso de las palabras religiosas sin experiencias espirituales para respaldarlas; Fue una protesta contra la teologia vacia. Por lo tanto, los lideres del movimiento pentecostal temprano a veces se burlaban de la teologia tradicional como nada mas que secas ‘papatas fritas, virutas y viento” y les preocupaba que el mucho enfasis en las palabras podria incluso agotar el poder de sus propias experiencias del Espiritu. Los lideres d ela mision de la Calle Azusa, el epicentro del movimiento pentecostal temprano, una vez observaron que cuando la gente se encontraba demasiado atrapada en el “pensamiento de hablar”, el fervor pentecsotal parecia disminuir.
Pero a pesar de estos peligros, los pentecostales sabian que las palabras eran necesarias -la teologia era necesaria- y por mucho que pudieran haberse preocupado por el potencial de las palabras para desplazar o reemplazar la experiencia, los primeros teologos pentecostales siguieron hablando y escribiendo, articulando sus propios puntos de vista y corrigiendo los errores de sus oponentes, competidores y colegas. Es esa interaccion animada, junto con la creatividad filosofica de los lideres del movimiento, lo que hace que la teologia pentecostal temprana sea tan fascinante. Hay una frescura, energia y honestidad que a menudo falta en los tratados teologicos mas pulidos y refinados.
Las raices de la teologia pentecsotal
En gran medida, el pentecostalismo es una rama del avivamiento americano. La tradicion del avivamiento americano destaca la inmediatez de la relacion de uno con Dios y la importancia de la conversion. La conversion, entendida en este sentido de avivamiento tiene lugar en un momento unico, no es un proceso, y a menudo tiene lugar en el contexto social de un servicio religioso extenso y emocionalmente despertado. La conversion avivada incluye al menos tres elementos: La confesion honesta del pecado, una peticion sincera de la misericordia divina, y una apertura genuina al poder transformador de Dios hecho posible por la muerte y resurreccion de Jesus. El resultado de este tipo de conversion es instantaneo e inmediato: El individuo es instantaneamente “nacido de nuevo”. En un momento, un pecador en el camino al infierno se transforma en un santo que se dirige al cielo.
No es de sorprender que la experiencia avivada de la conversion sea a menudo emotiva. ¿Como no podria ser? Implica un enorme cambio en la trayectoria de la vida, una enorme disolucion de la culpa, y una tremenda infusion de poder espiritual. Durante el gran Despertar que tuvo lugar en la America colonial, las personas a veces temblaban de convulsiones, gritaban con gruñidos y chillidos parecidos a los animales, o caian en estados similares a un trance durante minutos, horas o incluso dias. Un comportamiento similar se asocio con los avivamientos fronterizos del Segundo Gran Despertar en las primeros años del siglo XVIII, donde se informo que los hombres ladrarian al diablo, los arboles y las mujeres a veces se estremecian tan violentamente, que el cabello largo de ellas se agrietaria como un latigo, ya que chasqueaban sus cabezas hacia adelante y hacia atras. Este tipo de manifestaciones físicas de lucha y liberación espirituales no fueron inventadas por los pentecostales; la fisicalidad espiritual es parte de la historia más larga de los avivamientos.
El avivamientalismo destilaba el cristianismo a su esencia protestante más pura: la confrontación cara a cara del individuo con Dios y la subsiguiente submisión de esa persona a la santa voluntad de Dios. Esa visión de la fe proporcionó el terreno en el que más tarde crecería el pentecostalismo. El poder emocional de la conversión, la rapidez de sus efectos transformativos, y el carácter no mediado del encuentro directo del individuo con Dios se convirtieron en el lecho del pentecostalismo.
Si el avivamientalismo proporcionaba la estructura básica de la fe Pentecostal, el movimiento de santidad del siglo XIX dio al pentecostalismo gran parte de su vocabulario teologico y categorías de pensamiento. En lugar de centrarse solo en la conversión, aunque por supuesto la conversión fue considerada como muy importante, el movimiento de santidad centró su atención en lo que sigue a la conversión. Dos preocupaciones eran centrales: la pureza de la vida (o la santificación) y el poder espiritual. ¿Cómo uno se convierte y permanece moralmente puro después de la conversión? ¿Cómo uno reclama los plenos poderes del Espíritu Santo después de convertir la vida de uno en Dios?
Con el tiempo, el movimiento de santidad desarrolló una serie de respuestas diferentes a estas preguntas. La influyente Phoebe Palmer desarrolló su «teologia de altar» de la consagración espiritual y el empoderamiento en los años 1830 y 1840. Una variedad de entendimientos más tradicionalmente wesleyanos de la vida santificada surgió a mediados del siglo XIX. La teología de Keswick floreció en las últimas décadas del siglo, tomando sus señales al menos en parte de la tradición reformada y mezclando eventos y procesos en su propia visión distintiva del desarrollo espiritual. Junto a estas tres alternativas principales, surgió una variedad de otros grupos pietistas menos organizados, cada uno promocionando su propia visión de la «vida cristiana más profunda».
En relación con el pentecostalismo, las diferencias teológicas entre estos grupos son menos importantes que su preocupación compartida con la espiritualidad post-conversión. Los cristianos de santidad del siglo XIX, en cualquier franja que vinieran, querían presionar más allá de la conversión para reclamar todo lo que Dios podría tener para ellos. Invariablemente, volvieron su atención cada vez más hacia la obra del Espíritu Santo. El avivamiento tradicional había colocado teológicamente la mayor parte de su énfasis en Dios como juez y Jesús como Salvador. El Espíritu Santo, aunque no olvidado, fue empujado algo al margen en este escenario. Sin embargo, en la teología de la santidad, el centro de gravedad se alejó del juicio y del perdón hacia la maduración en la fe, y ése era el ámbito del Espíritu. Era la tarea de los pensadores de la santidad explorar este territorio, buscando trazas sus caminos, descubrir sus secretos, y transmitir esa información a otros.
Una de las cuestiones que surgieron con bastante rapidez fue si la pureza y el poder en la vida cristiana podían obtenerse en un solo instante del tiempo, en un solo acontecimiento, como la conversión, o si sólo podía ser asegurado como resultado de un proceso de lucha y crecimiento de toda la vida. Muchos pensadores de la santidad en última instancia contuvieron que la pureza y el poder eran dones de Dios, al igual que el perdón y eran obtenibles de la misma manera. Así, la santificación, como la conversión, podría llevarse a cabo en un momento muy preciso en un día concreto de un año específico. Si ese fuera el caso con respecto a la pureza espiritual, ¿por qué no podría recibirse el poder espiritual de manera similar? Muchas personas llegaron a creer que el empoderamiento del Espíritu podía ser adquirido en un instante del tiempo, y comenzaron a llamar a esa experiencia el bautismo del Espíritu.
Con la cuestión del proceso versus el evento decidieron a favor del evento, la siguiente cuestión que se abordará fue la cantidad de experiencias dramáticas posteriores a la conversión que uno podría o debería esperar. Benjamin Hardin Irwin, el colorido fundador de la Asociación de Santidad Bautizada Por El Fuego, sugirió que después de la conversión y la santificación uno debería someterse a otras cuatro experiencias espirituales distintas. Usando la prosa viva, él llamó a éstas, el bautismo del fuego, el bautismo de la dinamita, el bautismo de lyddite (explosiva), y el bautismo de oxidar. Las etiquetas inspiradas químicamente de Irwin no fueron adoptadas por nadie más, pero la cuestión de cuántos bautismos espirituales posteriores a la conversión podría ser necesaria para llegar a la plena madurez de la vida cristiana quedó suspendida en el aire.
El movimiento pentecostal temprano tomó forma en medio de una ráfaga de especulacion de la santidad y de la experimentación en el ambito del Espiritu. En lugar de apoyar la proliferación de Irwin de experiencias posteriores a la conversión, los pentecostales generalmente tendían a limitar el número de opciones disponibles. Había diversidad de opiniones, por supuesto. Algunos grupos pentecostales sugirieron un patrón triple como la norma: la conversión, seguida de la santificación, seguida por el bautismo del Espíritu.
Otros redujeron el número de experiencias separadas a dos: la conversión como «plena salvación» (que incluía la santificación), seguida por el bautismo del Espíritu Santo. Aun así, otros pentecostales agruparon las tres acciones juntas — conversión, santificación y el bautismo del Espíritu Santo — en una mega-experiencia llamada «el nacimiento del espíritu». Sin embargo, lo que todos acordaron, fue que el bautismo del espíritu era el acontecimiento final y culminante. Seguramente los creyentes podrían recibir las bendiciones subsecuentes de Dios, pero esas bendiciones estaban en una categoría diferente que la conversión, la santificación, y el bautismo del Espíritu. Los pentecostales como Charles Parham también ofrecieron al movimiento de santidad una simple prueba para saber cuándo se había recibido el bautismo del Espíritu Santo: si se hablaba en lenguas acompañadas o seguidas de la experiencia, era genuino y completo; Si faltaban lenguas, no se había obtenido aún el bautismo completo del Espíritu.
Mientras que la teología de la santidad y la tradición del avivamiento americano obviamente ayudaron a allanar el camino para el pentecostalismo, una gama de otras influencias también estaban en juego. Por ejemplo, el movimiento profético de finales del siglo XIX, y la teología dispensacional producida, proporcionó al pentecostalismo con su marco de la historia y su expectativa del regreso inminente de Cristo. Los diversos movimientos de sanidad y sanación que florecieron a la vuelta del siglo dieron al pentecostalismo su profunda creencia en la sanidad divina y la importancia del cuerpo. Del mismo modo, el Espiritismo que impregnó la cultura popular norteamericana del siglo XIX fue una fuente de la visión del pentecostalismo de un mundo lleno de espíritus y demonios y otras realidades espirituales invisibles.
Todas estas influencias y más se mezclaron juntas en el pensamiento de los primeros pentecostales. Ellos estaban abiertos a las ideas de muchas fuentes, ya que estaban convencidos de que a medida que el fin de la era se acercaba, Dios revelaría verdad, sobre nueva verdad a aquellos que estaban listos para recibirla. No querían perderse nada. En última instancia, todo tenía que ser confirmado de acuerdo con la Escritura — los pentecostales evaluaron todo lo que escucharon y leyeron, a la luz de la Biblia — pero los teólogos pentecostales podrían ser muy creativos en su exégesis. Las viejas ideas y las nuevas visiones fueron probadas lado a lado para ver que sonaba más a verdad. Lo que parecía falso fue rechazado, a menudo con gran vehemencia, mientras que las nuevas verdades que estaban descubriendo fueron tejidas junto con otras verdades previamente conocidas para producir la tela de muchos-tonos que es la teología pentecostal.
Voces de la primera generación. Lectura de teología pentecostal. Indiana University Press.








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